Un robot aprende por sí mismo a montar una silla de Ikea: «chupa mi brillante culo metálico, cacho carne»

En Wired, A Robot Does the Impossible: Assembling an Ikea Chair Without Having a Meltdown,

La humanidad está hoy un paso más de la singularidad, el momento en el cual las máquinas serán tan avanzadas que los humanos quedarán obsoletos: un robot ha aprendido por sí mismo a montar una silla de Ikea, sin romper nada y sin maldecir.

Los investigadores han utilizado tecnología estándar para construir el robot: dos brazos industriales con sensores de fuerza y una cámara 3D (…) Desde la planificación hasta la ejecución el robot sólo necesitó 20 minutos para montar la silla Stefan de Ikea, muy poco comparado con el promedio humano que es de una vida de miseria. Aunque puede parecer trivial supone un logro para los robots, que se enfrentan a las dificultades de manipular objetos en un mundo construido para las manos humanas.

Aunque esto está muy bien como estudio de laboratorio sobre la manipulación robótica (y como robot pagafantas) el mundo real es bastante más complicado también cuando se confía demasiado en los robots según reconocía hace unos días Elon Musk, que de esto sabe un rato:

Sí, automizar en exceso la cadena de producción de Tesla fue un error. Los humanos están infravalorados.

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