Un coche con un tipo disfrazado de asiento para ver qué sucede cuando los peatones no ven al conductor

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La gente de Ford y unos investigadores de la Universidad de Virginia Tech estuvieron haciendo algunas pruebas con una furgoneta Ford normal y corriente en la que el conductor iba disfrazando de asiento, dando así la impresión de que el coche conducía sólo y era completamente autónomo.

Este experimento, inspirado sin duda por el insólito y audaz mexicano que quiso cruzar la frontera con EE.UU disfrazado de asiento tenía cierta base científica. Cuando las personas ven a los coches y los conductores reciben cierta información: si el coche les ha visto y va a frenar, señales de aprobación y amabilidad, indicaciones del tipo «pase, pase»¹, etcétera. Cuando no hay conductor no se da nada de esto.

La idea de Ford es estudiar el comportamiento de la gente y por otro lado utilizar ciertas señales visuales en forma de luces para «comunicarse» con la gente de forma natural. Algo parecido ha estado haciendo con las pizzerías de Domino’s y una furgoneta de reparto de pizzas, a la que la gente tiene que encontrar y donde deben abrir un compartimento con un código, etcétera (aunque, como aquí, al final, al final siempre hay un ingeniero conduciendo el vehículo o listo para hacerlo).

De momento la gente de la calle se comporta como cuando veía por primera vez un Toyota Prius en modo eléctrico o a un coche de la flota de los Google Cars con sus cámaras tomando fotos para el Street View – no dejan de señalarlo con el dedo, hacerse selfies y otras aproximaciones tribales, pero bueno, todo se normalizará en los próximos años – esperamos.
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(1) Para un conductor hacer señales a los peatones sobre que crucen o se queden quietos –por ejemplo en intersecciones, pasos de cebra y semáforos– es algo totalmente desaconsejable porque el conductor puede que no vea un peligro inminente que viene por detrás de él (una moto, bici u otro coche) animando al peatón a hacer lo que no debe y por extensión a un accidente que puede ser mucho mayor. Lo mejor es simplemente quedarse quieto, no mirar e ignorarlos, para que se den cuenta de que el coche es simplemente un objeto y tomen sus propias decisiones sobre la situación con la debida cautela.

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