Por qué la segunda ley de la termodinámica pone límites a un ataque por fuerza bruta a una clave de 256 bits

Binary256

Aunque a simple vista una clave de 256 bits no parezca gran cosa lo cierto es que son 2256 combinaciones posibles, un valor equivalente más o menos a 1077: algo gigantesca, brutal y desmesuradamente enorme.

Para hacernos una idea: en el universo sólo hay unas 1080 partículas subatómicas lo cual debería darnos una idea de su magnitud y poderío. Enumerar todas esas posibles claves a romper sería casi como enumerar una por una la milésima parte de todas las partículas del universo.

Y es que para romper una clave de 256 bits por fuerza bruta haría falta probar todas las combinaciones de esos 256 bits. Eso significaría cambiar el estado de los bits 2256 veces.

Según han calculado en Fermat’s Library incluso en un ordenador inmenso, ideal y perfecto en el que nada se malgastara y todo fuera óptimo, operando a sólo 3,2 kelvin (la temperatura de la radiación cósmica de fondo) cada cambio en un bit consumiría 4,4 × 10-16 ergios.

¿Cuánto supondría el total de las pruebas? Teniendo en cuenta que el Sol produce cada año unos 1,21 × 1041 ergios si se pudiera usar toda su energía al cien por cien, sin desaprovechar nada de nada, permitiría realizar 2,7 × 1056 cambios de bits. Lo cual serviría –más o menos– para probar todas las claves de 187 bits, pero no llegaría hasta las de 256, que son un número monumentalmente mayor.

Para probar todas las combinaciones de los 256 bits habría que construir una colosal y gigantesca esfera de Dyson en la que habría que capturar la energía de 269 soles: unos 590.000.000.000.000.000.000. (Expresado en palabras: 590 trillones de soles).

Así que por fuerza bruta no va poder a ser. Habría que usar la maña.

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