La situación de las (escasas) empresas tecnológicas de consumo europeas

Este análisis en vídeo de TechAltar son diez minutos interesantes y con muchos datos. Intenta explicar por qué tantas grandes empresas tecnológicas han desaparecido de Europa – o simplemente no hay podido competir con las extranjeras en nuevos terrenos. Va clasificando y segmentando el problema y poniendo algunos ejemplos con categorías y marcas conocidas. (El trabajo se refiere a «tecnología de consumo» más exactamente, así que sectores como el software de contabilidad o la automatización industrial no se consideran.)

Nokia, Siemens, Alcatel, Ericsson, Philips y decenas de otras son empresas originalmente europeas cuyos productos de consumo acabaron despareciendo, vendidos, en nichos o «reconvertidos» a la fuerza. Productos como Skype y Minecraft acabaron vendidos a gigantes americanos como Microsoft. El TL;DR es que «hay básicamente cero grandes empresas europeas de tecnología de consumo que sean referentes a nivel internacional.» Y esto abarca desde los PC a las consolas de videojuegos o los teléfonos móviles.

Tan solo quedan algunas referencias interesantes en áreas como el sonido de alta fidelidad u otras todavía más verdes como los smartwatches o la realidad virtual. Lo mismo sucede con las infraestructuras, donde no hay gigantes europeos a nivel internacional como Amazon, Google, Akamai o Cloudflare; tan solo algunos ISP a nivel local (que aun así pueden ser muy potentes «jugando en casa»). Me recuerda a cuando se intentó crear «mediante comité» con representantes de varios países un «buscador europeo» capaz de competir con Google.

Otro aspecto que le sorprende al autor es que en casi todos los terrenos tecnológicos incipientes la principal competencia viene de China. Por alguna razón en Europa no hay velocidad, ganas o capital para desarrollar tecnología a la velocidad adecuada. Está el tema de los múltiples idiomas, naturalmente, pero también el autor opina que hay un problemas tanto legales (regulación, fiscalidad) como de mentalidad de los usuarios y gobiernos, que resume así:

La tecnología es la raíz de todo mal.

– Mentalidad europea

vs.

La tecnología resuelve mis problemas.

– Mentalidad china

Por suerte todavía queda el terreno de las apps, donde da un poco igual en qué país se desarrolle mientras la idea funcione, aunque en este sentido también hay grandes diferencias respecto a temas de privacidad y protección del consumidor – que por un lado nos vienen muy bien a todos pero por otro se podría decir que a veces impide a las empresas dedicar más tiempo y recursos a competir. Igual que el tema «levantar financiación»: en Europa no es que sea especialmente fácil conseguir dinero para proyectos.

Al final del artículo hay una encuesta en cuyo resultado se ve que la mayor parte de los lectores opinan que la razón principal de la pérdida de competitividad es que en Europa hay demasiada regulación, seguida de que simplemente es un «mal mercado» por su propia naturaleza y circunstancias.

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