La NASA demuestra que se pueden usar púlsares como una especie de GPS galáctico

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En el verano de 2017 llegó a la Estación Espacial Internacional un instrumento conocido como Neutron star Interior Composition Explorer, o NICER, un telescopio de rayos X destinado a estudiar la composición interior de las estrellas de neutrones.

Aprovechando que algunas estrellas de neutrones, conocidas como púlsares, tienen la peculiaridad de que emiten pulsos de radiación electromagnética a intervalos extremadamente regulares a un grupo de la Dirección de Tecnologías para Misiones Espaciales se le ocurrió intentar probar la idea de que estos púlsares se pueden utilizar para establecer la posición de una nave en el espacio dada la extremada regularidad de sus señales.

Es un poco como el GPS, que utiliza las señales de satélites en órbita para determinar la posición, pero a nivel galáctico. Si un instrumento puede recibir las señales de un cierto número de púlsares cuya posición es conocida es relativamente sencillo determinar la posición en la que estás a partir de la posición en la que están esos púlsares respecto a ti, igual que hace la tripulación de un barco con un faro… solo que en 3D y en el espacio.

Y según se puede leer en NASA Team First to Demonstrate X-ray Navigation in Space el experimento Sextant de Station Explorer for X-ray Timing and Navigation Technology, o Explorador de la Estación para la Tecnología de Temporizado y Navegación de Rayos X, ha conseguido demostrar que eso es posible.

Durante un periodo de 48 horas en noviembre de 2017 Sextant observó cuatro púlsares (J0218+4232, B1821-24, J0030+0451, y J0437-4715, por si te pica la curiosidad) y con las señales recibidas de ellos consiguió determinar la posición de la Estación Espacial Internacional.

Nicer en movimiento

A lo largo de esas 48 horas el cálculo de la posición, comparado con el obtenido con el GPS, tuvo un margen de error inferior a las 10 millas, unos 16 kilómetros; de hecho durante la mayor parte del tiempo la posición pudo ser determinada con una precisión de 3 millas, unos cinco kilómetros.

Eso es más que suficiente para la navegación en el sistema solar, que es por donde por ahora nos movemos por ahora. Así que ahora queda hacer el hardware lo suficientemente pequeño y ligero y frugal en el consumo de energía como para que pueda ser integrado en sondas o naves tripuladas.

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