La intervención general de los EEUU estima para 2020 la entrada en servicio las naves tripuladas de Boeing y SpaceX

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Starliner y Dragon 2

La Government Accountability Office, que es algo así como la oficina del interventor general del gobierno de los Estados Unidos, acaba de publicar un informe acerca de como ve el programa de la NASA para contratar naves privadas para enviar astronautas a órbita baja terrestre.

Y sus conclusiones no te sorprenderán:

Tanto Boeing como SpaceX están avanzando hacia su meta de poder transportar astronautas estadounidenses hacia y desde la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, ambas continúan experimentando retrasos en el cumplimiento de los plazos. Tales retrasos podrían poner en peligro la capacidad del Programa de Tripulaciones Comerciales de la NASA para certificar cualquiera de las dos compañías -es decir, asegurar que cualquiera de las dos opciones cumpla con los estándares de la NASA para vuelos espaciales humanos- antes de que los asientos que la agencia ha contratado para las naves espaciales Soyuz de Rusia se acaben en 2019.

Es decir, no sólo ponen en duda que Boeing y SpaceX puedan certificar la Starliner y la Crew Dragon para finales de 2018, como decía la NASA no hace mucho, sino que incluso dudan de que puedan hacerlo para 2019, lo que es un problema serio porque la NASA no tiene contratadas plazas en las Soyuz más allá de ahí.

Para la GAO los problemas que está experimentando el programa se dividen en tres grandes áreas:

  • Calendarios agresivos – La NASA, Boeing, SpaceX y organismos de revisión independientes son conscientes de que los calendarios previstos son agresivos. Además, se han hecho realidad toda una serie de riesgos previstos que han ido afectando a los calendarios, como expone el punto siguiente.
  • Riesgos en los programas y la seguridad – SpaceX y Boeing están enfrentándose a riesgos técnicos, lo que no es raro en los proyectos de la NASA, ya que a menudo llevan al límite y un poco más allá el estado del arte de la tecnología espacial. Además, los sistemas de los contratistas deben cumplir las normas para la seguridad de la tripulación, lo que es un trabajo extra y especialmente exigente. Queda trabajo adicional por hacer para determinar si los contratistas cumplirán con este requisito.
  • Carga de trabajo de las divisiones encargadas de los programas – Los responsables de ambos programas le dijeron a la GAO que uno de los desafíos más grandes a los que se enfrentan será el de completar dos actividades de supervisión -revisar la seguridad en fases y verificar que los contratistas cumplan con los requisitos- al mismo tiempo. Van muy justos y no tienen muy claro cómo les va a afectar la carga adicional de trabajo que supone esto.

El informe completo, de 23 páginas, que detalla los problemas de cada una de las empresas y del programa en general, está en Continued Delays Pose Risks for Uninterrupted Access to the International Space Station {PDF}.

En este momento la GAO no hace recomendaciones nuevas sino que insiste en lo que ya dijo en febrero de 2017 de que la NASA tiene que pensar en algún plan de contingencia para ver cómo se las apaña para enviar astronautas a la Estación Espacial Internacional cuando se le terminen los asientos que tiene reservados en cápsulas Soyuz.

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