La curiosa partícula «Oh Dios mío!» (se llama así) que viajaba al 99,99999999999999999999951% de la velocidad de la luz

UtahFishEye

Según resume la Wikipedia, en 1991 el detector de rayos cósmicos Fly’s Eye de la Universidad de Utah detectó un rayo cósmico de ultra-alta energía al que llamaron partícula Oh-My-God (literalmente: ¡Oh Dios mío!) Se calculó su energía y para sorpresa de los astrofísico resultó ser una auténtica barbaridad: cerca de 3 × 108 TeV (teraelectronvoltios):

(…) Era 20 millones de veces más potente que emitida por un objeto extragaláctico, unas 1020 la energía de un fotón de luz visible, y 40 millones de veces más que la de cualquier partícula acelerada en un acelerador de partículas terrestre.

A pesar de ser una única partícula subatómica, su energía cinética era de unos 48 julios: más o menos la de una pelota de beisbol lanzada a gran velocidad. Pero teniendo en cuenta que esa energía estaba concentrada en una partícula subatómica de infinitesimal tamaño es fácil imaginarse la bestialidad. Otras cifras explican su naturaleza:

La partícula Oh-My-God viajaba al 99,99999999999999999999951% de la velocidad de la luz. Eso es tan rápido que si un fotón iniciara una carrera con la partícula, serían necesarios 215.000 años para que el fotón adelantara la partícula en 1 cm.

La Oh-My-God –que probablemente era un protón– fue la primera y la más potente jamás detectada, pero desde entonces se han detectado otras similares (en unas 15 ocasiones) aunque son extremadamente raras.

(Vía Fermat’s Library.)

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