ISS: La Próxima Década

Por Angela Posada-Swafford


http://www.programaespacial.com/pe/ver_noticias.php?codigo=1288284930


La Estación Espacial Internacional está cumpliendo sus primeros 10 años de habitación permanente.

La NASA y las Academias nacionales de Ciencias dan los toques finales a un Plan Decadal de Ciencias Biológicas y Físicas en el Espacio, cuya implementación comenzará en enero de 2011. Dentro de unas pocas semanas, el 16 y 17 de noviembre, durante la conferencia nacional de la American Astronautical Society (http://astronautical.org), en Cabo Cañaveral, se hablará extensamente al respecto del tema.

El programa no sólo tocará la espinosa cuestión de las operaciones de apoyo logístico de la ISS en la era post-shuttle, sino la parte de las investigaciones científicas a bordo del laboratorio orbital.

Se hablará de las oportunidades para la investigación, y del uso de la ISS como una plataforma experimental para tecnologías avanzadas. Se describirán detalladamente las áreas abiertas a propuestas de investigación de los países miembros: en fisiología humana, biología, biotecnología, nanotecnología, ciencias físicas, ciencias espaciales, ciencias de la astronomía, observación de la Tierra.

Y se dará un repaso a lo que los últimos 10 años de investigaciones en la ISS han producido. Muchos de estos estudios son pequeños y oscuros adelantos de los cuales uno nunca oye hablar, y que no obstante, son escalones significativos en sus respectivas ciencias.

Por ejemplo: en vacunas contra microbios, en el desarrollo de nuevos materiales, o en medidas nutricionales para contrarrestar la pérdida de masa ósea durante un vuelo espacial.

Algunos éxitos de taquilla de la ISS:

• Uno de los resultados más emocionantes provenientes de la ISS es la confirmación de que los patógenos comunes cambian y se convierten en más virulentos durante un vuelo especial. Esto tiene enormes implicaciones para misiones humanas extensas. Y está siendo furiosamente estudiado.

• Crecimiento de cristales proteínas. La arquitectura de los cristales en gravedad reducida se hace más esponjosa, y es posible verla en tres dimensiones, sin los efectos del “aplastamiento” de la estructura, que sucede en gravedad terrestre. Entender la estructura de cualquier proteína es clave por ejemplo cuando se quiere estudiar una enfermedad como el Mal del Chagas. Saber cómo funcionan las proteínas del tripanosoma que causa el Chagas es un arma para poder dar con un compuesto ideal que las deje KO.

• La calidad del aire es una de las mayores preocupaciones de cualquier operación espacial. Por eso, los estudios con el instrumento ANITA (Interferómetro Analizador del Aire Ambiental) están calibrados para husmear 32 contaminantes gaseosos (como amoníaco, CO2, formaldehido) en concentraciones de apenas partes por millón dentro de la atmósfera de la ISS. El analizador es estupendo porque permite el análisis inmediato, en tiempo real .

• Los estudios es Astrocultura Avanzada nos han enseñado que es posible cultivar plantas usando apenas una parte del espectro electromagnético visible, y así ahorrar energía sin sacrificar el bienestar de una plantita. Hemos aprendido a enseñarle a una raíz a buscar la forma de crecer si gravedad, y hemos aprendido a coordinar la humedad y los nutrientes con una gran exactitud. También se han obtenido semillas “espaciales”.

• Hemos estudiado los embriones en microgravedad (huevos de peces, insectos, aves), y aprendido que la ausencia de gravedad puede afectar el desarrollo del embrión, de una forma u otra. Por ejemplo, los huesitos del oído interno de los embriones de codorniz son más grandes que aquellos de las codornices terrestres. Por otro lado, los embriones espaciales producían menos colágeno en sus células que los terrestres. El colágeno es lo que forma la matriz que hay entre célula y célula. Es como el andamio que en el que se apoyan todas nuestras células.

Cristales

Naturalmente que la lista continúa, e incluye avances en el entendimiento de cómo la gravedad reducida juega con nuestro sistema nervioso central, la forma de nuestras pupilas, el grosor de nuestros huesos, la circulación de nuestra sangre, etc.

El punto va a que la Estación Espacial Internacional, que felizmente funcionará por otros 10 años, dejando al lado logísticas de transporte, es un laboratorio que ha producido sus cosas buenas. No es el laboratorio perfecto: se mueve y vibra, es ruidoso, es caliente. Pero es nuestro laboratorio espacial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*