Door: ciencia, filosofía y ciencia ficción en formato cómic

Door - portada

Los seres humanos nos hemos puesto de acuerdo en una especie de alucinación colectiva estándar y vemos más o menos lo mismo. Esto nos permite ser una sociedad con referentes universales.

– Rodolfo Llinás,
neurocientífico

Desde tiempos inmemoriales sabemos que hay animales con un oído mucho más agudo que el nuestro, que son capaces de ver mucho mejor que nosotros en la oscuridad, o que tienen un sentido del olfato muchísimo más desarrollado que el nuestro, por citar algunos ejemplos. Desde que hemos aprendido que hay «luz» mucho más allá del espectro visible sabemos también que hay animales capaces de ver en el ultravioleta o en el infrarrojo.

Y si nos atenemos al caso del famoso vestido deberíamos tener claro que ni siquiera todos los humanos vemos las cosas igual, y esto sin meternos en el hecho de que algunas mujeres realmente ven más colores que los hombres.

Así que vamos teniendo más o menos claro que sin salir del nuestro hay mundos mucho más allá de lo que nuestros sentidos nos permiten percibir.

De hecho todas nuestras percepciones sensoriales son una ilusión y no podemos estar absolutamente seguros de que todos percibimos las cosas igual –este es el problema de los qualia–, de ahí la cita de Rodolfo Llinás que hay al principio de esta anotación y que Xurxo Mariño ha incluido en la introducción de Door.

Door, con guión de Antonio Martínez Ron (más conocido por estos pagos como Aberron) y dibujos de David Cuence, es un cómic cuya acción se sitúa en un futuro en el que la humanidad se ha extendido por el universo a la vez que se ha dividido en dos bandos: aquel de los que se adaptan y adaptan sus percepciones a los nuevos mundos mediante la tecnología y aquel de quienes hacen esta adaptación –modulando la Configuración Original que consideran impura– mediante modificaciones genéticas.

Adaptaciones

El profesor Ragamir Door es una de las personas del bando de los umi que se encarga de modular los colonos a los distintos mundos en los que la humanidad –¿o ya no es la humanidad?– va poniendo pie, haciendo las modificaciones necesarias para que se adapten al tipo de luz que emite la estrella más cercana, a la gravedad del planeta, o a las tareas que tendrán que hacer. Pero los pundits se empeñan en intentar sabotear sus esfuerzos, pues se oponen a esas modificaciones genéticas.

Door, un comic literalmente brillante, nos habla de cómo funcionan nuestras percepciones y, por ende, nuestro cerebro, e intenta hacernos reflexionar acerca de lo que significa ser humano, de la importancia de tener unas referencias comunes –o no– y de cómo ver las cosas de forma tan distinta nos podría afectar.

Sus 144 páginas se leen rápido, pero si lo lees con un poco de atención te harán pensar un buen rato. Y la buena noticia es que quizás pueda ser el principio de una serie.

Siendo del mismo autor no es de extrañar que la historia que cuenta encaje tan bien con la que cuenta El ojo desnudo. Juntos hacen un buen pack regalo, de hecho.

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