Cuando la NASA tuvo que poner gorros de papel de aluminio a las sondas Voyager

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La idea al parecer funcionó.

Spacecraft Profile

Fotografía: NASA

Desconocía esta anécdota que recoge Business Insider y que se narra en el libro The Interstellar Age: The Story of the NASA Men and Women Who Flew the Forty-Year Voyager Mission, que documenta el desarrollo completo de la misión Voyager.

Las sondas gemelas Voyager 1 y 2 (“las más importante en la historia de la exploración espacial”) se lanzaron al espacio hace ahora 40 años y después de recorrer todo el Sistema Solar ahora están en el quinto pino y siguen vivitas y coleando, y enviando datos.

Pero dos meses antes de enviar las sondas a Cabo Cañaveral para su lanzamiento los científicos se dieron cuenta de que los campos electromagnéticos de Júpiter eran más intensos de lo que se pensaba inicialmente”, cuenta Frank Locatell, uno de los ingenieros del proyecto Voyager en el documental The Farthest que estrenará la PBS este mes. Las partículas de alta velocidad, parecidas a las que producen en la Tierra las tormentas geomagnéticas, son capaces de producir campos eléctricos de 40.000 voltios. “Y eso habría sido el final para las sondas”, porque los pulsos de alta tensión pueden añadir tensión a los sistemas de la nave y freírlos.

De modo que los cables de las sondas debían blindarse todavía más. Pero con la fecha de lanzamiento tan próxima no había tiempo para hacer cambios en el diseño y construcción de las sondas. “Un retraso significaría perder la alineación planetaria en la que se basaba toda la misión y que ocurre sólo cada 175 años.”

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El poderoso campo magnético de Júpiter, revelado por la sonda Cassini. Fotografía: NASA.

Así que los ingenieros tuvieron que hacer honor a su denominación e ingeniárselas para resolver el problema,

Enviamos a uno de los técnicos a un supermercado allí en Florida para que comprara todos los rollos de papel de aluminio de cocina que encontrara. Era el único material que teníamos a nuestra disposición”, recuerda Locatell.

El equipo de ingenieros extendió sobre el suelo todos los rollos de papel de aluminio, lo cortó en tiras largas, los limpió con paños impregnados de alcohol y lo enrolló alrededor de los cables expuestos de las sondas.

Cuando las Voyager 1 alcanzó Júpiter en 1979, un par de años después de su lanzamiento, pudo llevar a cabo su misión. Las sondas tomaron fotografías e hicieron importantes descubrimientos acerca de Júpiter y de sus lunas; de Saturno, de Urano y de Neptuno; de sus lunas y de sus anillos, “descubrimientos que probablemente no habrían sido posibles si no hubiera sido por el material que Locatell utiliza para envolver el pavo de Navidad.”

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“Por supuesto que funciona.”

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