Cosmódromo, ciencia ficción a modo de muñeca rusa

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Cosmódromo por Ruben AzorínTras el lanzamiento en una misión que no era aquella para la que llevaba años entrenándose el cosmonauta Yuri está completamente desconcertado.

«Una sonda de exploración no está preparada para llevar tripulantes.»

Ese fue mi primer pensamiento al recobrar la consciencia. Exactamente el mismo que antes de someterme a la sedación. Incluso llegué a pensar que el tiempo no había transcurrido y que por lo tanto seguía en la vaina de criosueño aguardando la ignición, lejos del control táctico de lo que iba a ser una exploración espacial teleguiada y paradójicamente tripulada por un único cosmonauta.

Y ese fue también mi corolario, que transmití al comandante Bostok unas horas antes de ese mismo día. Ese mismo día en el que toda mi carrera de Relaciones Internacionales en el MGIMO, toda mi preparación en la Universidad Estatal Aeroespacial de Siberia y todos mis anhelos profesionales y personales se vieron trocados. Ese mismo día en que el comandante me comunicó que la misión tripulada a Marte se había cancelado y que se me había designado para realizar una travesía alrededor del Sistema Solar en una sonda experimental.

Pero en cuanto consigue salir de su nave descubrirá que las cosas son mucho más extrañas de lo que sospechaba, ya que no está donde se supone que tiene que estar y pronto descubre que, quizás tampoco esté cuando se supone que tiene que estar.

Y conforme va explorando su entorno pronto se da cuenta de que tanto su misión como las de sus compañeros lanzadas desde el cosmódromo de Vostochni no son lo que parecen ser.

Cosmódromo más que una novela es un relato corto –tiene 146 páginas en su versión árboles muertos– que te puedes leer tranquilamente de una sentada; de hecho probablemente lo hagas porque según se van complicando las cosas quieres ver de una vez qué está pasando… y quizás ese sea el peor problema de Cosmódromo si te van los finales empaquetados con un lazo.

Pero en cualquier caso, por dos euros en formato Kindle, es muy recomendable para pasar un buen rato.

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