Cómo una «pequeña» confrontación nuclear afectaría al clima mundial y por extensión a toda la humanidad

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Oliver wendel 27242

En How nuclear war would affect the world climate and human health hay una interesante explicación en forma de preguntas y respuestas relacionadas con el impacto que tendría una guerra nuclear en el clima de la Tierra; incluso si se tratara de una guerra “pequeña” y muy localizada, si acaso una guerra nuclear puede considerarse “pequeña” en alguna medida.

Un intercambio de tan sólo 50 armas nucleares —tipo el que veríamos en una hipotética guerra entre la India y Pakistán, por ejemplo— arrojaría 5.000 millones de kilogramos de humo, hollín y polvo a la estratosfera. Eso es suficiente para enfriar el planeta entero 1,25 grados centígrados, que es volver a las temperaturas que había durante la Pequeña Edad de Hielo del Siglo XVII. Las temporadas de cultivo podrían acortarse lo suficiente como para crear una escasez de alimentos muy significativa.

De modo que un conflicto nuclear “relativamente pequeño” tendría consecuencias a lo largo y a lo ancho de todo el planeta. La teoría del “invierno nuclear” se expuso en los años de 1980 y tuvo mucho que ver con los acuerdos internacionales para la reducción del arsenal nuclear.

Más recientemente esa teoría se ha revisado con modelos climáticos actuales, más precisos y sofisticados, y el resultado sigue siendo el mismo: frío y hambre para todos por igual; para vencedores, para vencidos y para cualquiera que no tenga nada que ver con el conflicto. “Este aspecto de la guerra nuclear ha caído un poco en el olvido, y eso no es bueno”.

En el caso de que el conflicto sea mayor, entre EE UU y Rusia, por ejemplo (que actualmente es poco probable, aunque nunca imposible), provocaría por el mismo motivo un descenso en las temperaturas de 7 grados durante años. Eso ya es disfrutar en todo el planeta de temperaturas propias de las eras y de los periodos glaciales. En este caso además el humo, el hollín y el polvo depositados en la estratosfera imposibilitarían a las plantas de todo el mundo la fotosíntesis — y entonces sí que habría que prepararse para comer cartón y pasta de dientes.

Han pasado más de 70 años desde la última vez que se utilizó armamento nuclear en una guerra. Y un par de días desde que se detonó la última bomba nuclear.

Fotografía de Oliver Wendel en Unsplash.

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